jueves, 30 de octubre de 2008

Carta para Lucas

Amado Lucas: yo estoy convencida que no te fuiste porque estás en el corazón de los que te amamos. Solo te mudaste junto a María al lugar que solo les corresponde a los que como vos son brillantes, pacíficos, diría únicos. Ese lugar es el mundo de las estrellas, que siempre brillan iluminando a todos, y son pacíficas como sos vos. Todas las noches, no importa que esté nublado o llueva, siempre están ahí mirándonos, alumbrándonos, me asomo a la ventana para verte y ¿sabes una cosa? te escucho ¡hola tía cómo estás!.

Alicia

16/06/08

sábado, 11 de octubre de 2008

martes, 23 de septiembre de 2008

Se vende un gote

Mi hermana es maravillosa, es tierna y mágica. Es capaz de hacerse cargo de mi mente cuando quiere. Juega a estar presente a cada instante. Siempre hay algo que me la pone por delante.
Recordaba el otro día cuando vino por primera vez a Punta Arenas. Yo vivía frente al mar, a 20 minutos del centro de la ciudad. Como era época de vacas flacas los paseos eran caminando por la costanera, riendonos y tratando de llegar rápido a no se donde. A la orilla de la playa había una casucha muy humilde, tal vez de un pescador, no lo se, donde decía con letras escritas con carbón "Se vende un gote, tratar aquí". Nos causaba mucha gracia y es una frase que es parte de las historias familiares, ya nadie dice bote, sino "gote", ella también lo hacía y siempre nos reíamos de la historia, repetida, pero divertida. Ahora ya no existe esa casucha, hace mucho tiempo que la sacaron y dejaron sólo lo más lindo. Sin embargo esa historia tan simple es parte del recuerdo que se antepone con facilidad al trascurrir de la vida actual.
Como esta hay muchas anécdotas que se adecúan a cada situación y es justamente los recuerdos de su vida los que superan al de su muerte. Creo que ella intercede desde su espacio para que la recordemos con alegría y nos sigamos riendo de los "gotes".

Quería compartir esto con quienes la quieren y la extrañan al igual que yo.

Ceci

martes, 16 de septiembre de 2008

Seis meses

Muchos no fuimos testigos del preciso instante, pero fue como si los hubiéramos acompañado.

Varios
no vimos lo que sucedió, pero pudimos reconstruir todo según lo que nos comentaron.

Algunos
no escuchamos nada, pero es verdad que en nuestros oídos hay un eco que retumba.

En aquella madrugada, una multitud apagó sus ojos junto a ustedes; y espera, algún día, poder abrirlos nuevamente.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Tía

A la pequeña A.M., en una vuelta suya más al sol.

"...¿Si la paso bien jugando con mis sobrinas y sobrinos? ¡Obvio! Cada vez que los veo, comparto mucho con ellos. No es que les hago el aguante y estoy como para cumplir. Nada de eso...¡Yo me divierto también!..."
(La TÍA María).

lunes, 25 de agosto de 2008

Presente

Porque viste que yo soy así, y así me conociste; y cuando nos íbamos conociendo mucho más sabíamos de las fortalezas y debilidades del otro. Eso estaba bueno, no solamente porque nos ayudaba a crecer, sino también porque nos permitía distinguir un rasgo de individualidad indispensable para seguir nuestros más preciados rumbos. Porque cada persona es única; menos mal que es así. Lo digo como si fuera una obviedad, pero pasa que hay cosas que no son tan obvias como en principio logran anunciarse.

No hay mal que por bien no venga, me decías a menudo. Cuánta verdad en ese dicho popular que me gusta atribuírtelo a vos como si hubieras sido la mentora de ello. Cuando hablo con mis amigos les digo acerca de lo tanto que hemos compartido y hasta me sorprendo mucho porque las anécdotas nunca se terminan, al punto de que ciertos sucesos se me vienen a la mente de manera repentina, como si me los estuvieras soplando al corazón.

Parece increíble. Tantas cosas parecen increíbles. Sin embargo, logro sentirme mejor cuando puedo a convocarte a cada instante. No hay día en que no piense ni un poquito en vos, en cómo andarás, en qué estarás haciendo o pensando, imaginando todo lo desconocido con categorías humanas y terrenales. Qué bárbaro, pienso para mis adentros, aun perplejo por la situación.

Hace exactamente un año - exactamente un año - estaba en este mismo lugar, delante de este mismo monitor, viendo la lucesita azul de mi teléfono móvil alumbrarse con obstinación. Era tu mensaje y tus deseos de confites, sonrisas, papel picado, felicidad y demás pretensiones que hacen de la vida un rico pastel. Qué lindo recordarlo y sentir que mis ojos se nublan delante de esta pantalla, haciéndome escribir por inercia, como tantas otras veces en que te escribí en tiempo real, casi sin mirar las teclas, porque al saberlas de memoria, mi mente iba más rápido que el cuerpo. Y ciertos apuros no podían postergarse.

Todavía te tengo agendada en mi lista de contactos. Es más, hasta a veces me pasa de querer mandar un mensaje así, a cualquier hora, probablemente desde una plaza, mientras esté contemplando el renacer de las palomas y viendo cómo la gente disfruta de la tarde y de los barriletes. No descarto hacerlo; no sé por qué no lo descarto...

Tengo la certeza de que una de las cuestiones más importantes que quería que supieras, finalmente lo supiste: te conté en más de una oportunidad que, adentrado a la aventura de mi ser, vivo estos días de una manera especial. Siempre soñé con que así fuera y lo bueno es que pude hacer realidad ese deseo. Me alegro de que hayas podido saberlo sin necesidad de que te lo recordara y que hayas contribuido a mi felicidad. Debe ser por eso que cuando partí aquella vez, al poco tiempo armaste una caja y la adornaste de regalos y viñetas, buscando a nuestros amigos para ver si querían mandarme algo. Qué lindo todo aquéllo, ¿verdad?...Tan lindo que cuando abrí ese regalo casi me puse a llorar, porque supe en ese mismo instante que sería algo inolvidable. Y entre los obsequios estaba tu carta en hoja cuadriculada junto a esa lámpara portasahumerios hecha por el inconfundible talento de los artesanos y que tengo en la mesada, siendo testigo de las luces con la que ambos - vos y yo - nos alumbramos.

Ojalá supiera torcer el destino. Pero no puedo. Y sin ánimos de resignarme, sólo digo que el hecho de conocerte fue uno de los regalos más lindos de mi vida. Mío y el de los que te hemos conocido. Gracias por venir con moño, :)

martes, 12 de agosto de 2008


NUEVA MARCHA

POR LUCAS Y MARIA

5 MESES SIN JUSTICIA
PARA QUE NO SE REPITA
PARA QUE NO SE OLVIDEN

VIERNES 15 DE AGOSTO 12:00 hs
FRENTE A LA MUNICIPALIDAD
MOVILIZACION PACIFICA
SIN BANDERAS POLITICAS


martes, 29 de julio de 2008

Porque algo siempre quedará


Quedan los muestras de agradecimiento, las visitas y también el umbral de lo que pudo seguir siendo. Quedan los abrazos de recibimiento, los rostros de las despedidas y los momentos que la vida nos regala; aunque también se sabe que nos ha quitado, y mucho...

Quedan las voces del silencio, los suspiros, las miradas. Quedan las empanadas de aquella hermosa tarde en Regina, la visita al río y los intentos de arrojar pequeñas piedras para que se fundieran en la corriente que nunca cesará su rumbo.

Quedan las connotaciones de encontrarse juntos en el mirador, con una vista panorámica desde donde es posible sentirse más cerca del cielo.

Quedan los amaneceres que serán tardes y las tardes que darán lugar a las noches con estrellas. Así hasta volver a saludar al fulgor de las mañanas.

Quedan las imágenes de otras tantos momentos en cualquier lugar: en el parque, en algún patio, o tan sólo en el mundo mismo hecho señal.

Quedan los mensajes, las llamadas, las promesas de reencuentro y las posibilidades de regreso. Queda el latir de la palabra, el fluir de cada gesto y el poder que da esta vida.

Quedan las distancias reducidas. Ningún lugar es lejos, sobre todo cuando es posible abrazar la inmensidad del universo.

Queda algo. No lo más importante, lo que a cada instante nos congrega sin poder recuperarlo como antes. Pero, a pesar de ello, queda algo...Algo que jamás será un detalle.

domingo, 20 de julio de 2008

Amiga


De tu habitación, un mundo propio;
mundo que abrazaste
a cada paso ilusionada
llena de ideas, sentimientos y horizontes.
Todos aquí sabemos
que tu legado es algo
...lindo
...inolvidable
...emocionante
que nos hace estar siempre a tu lado.

***

(Por tu AMISTAD, eternamente gracias).

viernes, 11 de julio de 2008

Diez sucesos que me recuerdan a María

  1. Los mensajes de texto a cualquier hora y bajo cualquier circunstancia, generalmente sin comienzo ni final, escritos, la mayoría de las veces, entre tres puntos (...) suspensivos.
  2. Las cartas escritas a mano; a veces más prolijas y cuidadas, y otras veces con su letra rebelándose ante el orden sugerido por los renglones, en clara alusión de efusiva necesidad por compartir lo inminente.
  3. Los mails que denotaban alegría, tristeza o algún estado difícil de poder explicitarse, pero casi siempre adornados por metáforas, ejemplos y varios gestos de poesía.
  4. Las conversaciones ininterrumpidas, maratónicas, eternas; en las cuales ninguna acotación era salida de contexto, sino que cualquier intervención daba lugar a que "todo tiene que ver con todo". Y esos vínculos entre ideas que aparentemente eran disímiles, bajo ningún punto de vista eran forzados.
  5. Los diferentes estados de su risa, desde un leve y cómplice mohín hasta la carcajajajada acompañada por los ojos cerrándose al punto de contraer la nariz y no parar más, queriendo alimentar ese estado de felicidad.
  6. La permanente recomendación de libros que, por una u otra razón, fueran susceptibles de su fascinación: Así habló Zaratustra, Rayuela, y muchos más...También de su música predilecta, como Los Redondos y Liliana Felipe.
  7. Algunas expresiones que viven hoy en muchos de nosotros y que han llevado su sello: "Un abrazo sin distancia", "lo que se quiere no se olvida" y, claro está, "vivir sólo cuesta vida".
  8. La decoración del lugar donde la encontrara viviendo: cartulinas colgadas de las puertas y las paredes, con fragmentos de diversos autores que resultaron significativos para ella.
  9. Sus sueños de juventud, que manifestaron siempre coherencia, en el sentido de que sus expectativas iban en concordancia con sus hechos; lo único que podía llegar a variar era el lugar de su realización.
  10. La continua evocación a los amigos; y especialmente a su familia (papá, mamá, hermanos, sobrinos, tíos...), hablando de todos sus afectos con mucho cariño.

viernes, 4 de julio de 2008

Por qué luchamos

¿Por que luchamos? ¿por que seguimos marchando? ¿por qué hasta hemos incumplido con nuestras obligaciones personales? Cuando siempre pregone que mi primer responsabilidad es le familia, porque allí cumplimos roles únicos e irremplazables y mi segunda responsabilidad es mi trabajo porque también mi rol es exclusivo pero allí no soy irremplazable.

La realidad es única, la vida de Lucas y María no nos la va a devolver nadie, tampoco se realizaran sus ilusiones, solo nos queda lo vivido: este es nuestro duelo, el de sus familiares y amigos; pero si respondemos los porque: nos enfrentamos a que todos somos ciudadanos libres con derechos y responsabilidades, o sino ¿de que libertad estamos hablando?

Yo no quiero hablar del perfil de mis hijos sencillamente porque los amo y es muy probable que quien ama de verdad no pueda ser objetivo. Pero basta con recorrer las instituciones donde ellos se formaron para conocer que personas eran y nadie les va a negar la información. Entonces me pregunto ¿por qué a nosotros se nos niega conocer el curriculum del victimario? Con la simple respuesta de que en un accidente se recorta solo el hecho, lugar, momento y a veces las consecuencias.

Acá hay dos homicidios y una persona responsable de ellos. Ese responsable es el señor Marcelo Alejandro Fraga que debe estar preso porque no supo usar su libertad y sin embargo la justicia se la sigue regalando.

Graciela Ramoscelli.

viernes, 13 de junio de 2008

acto en memoria
por
MARIA y LUCAS
por justicia
para que no vuelva a suceder
contra la indiferencia
lunes 16 a las 13hs
frente a la universidad
en el monolito

viernes, 30 de mayo de 2008

Juntos en la misma mesa

Íbamos juntos, caminando como siempre; a veces a partir de pasos propiamente dados, a veces a partir de la palabra en la multiplicidad de sus manifestaciones. Esa vez fue por calle 7 casi llegando a 56, cuando estuviste por estos lados, en marzo del año pasado. De pronto, me volvías a recordar algo que me habías comentado tiempo atrás, en ese verano que nos encontró para anoticiarnos sobre nuestras propias circunstancias.

María: - Porque la vida tiene que ser como una gran mesa sostenida por más de una pata. Una pata es la familia, otra el amor, otra la universidad, otra los amigos y demás afectos...Ahora, si una sola pata sostiene tu existencia, se corre el riesgo de que cuando esa pata se caiga...
Adrianófanes: -...todo se derrumbe.

Desde entonces, me acompaña aquella idea; caballito de batalla para compartir con demás gente querida, sobre todo cuando se está al borde del insoportable abismo.

Al principio, en los límites de la resignación, pensaba que nuestra vida, la de todos quienes te queremos, bien podría ser una mesa a la que le faltaba la pata de tu cálida presencia; pero de a poco voy dándole lugar a otra concepción más optimista: hay evidencias capaces de confirmarme que a toda nuestra mesa vos la sostenés desde algún lado.


sábado, 10 de mayo de 2008

Rayuela


Pienso que en el universo de las subjetividades, los regalos dicen mucho. No solamente de quien los ofrece, sino también de sus destinatarios; y todavía más si los mismos van acompañados de algún tipo de dedicatoria, el verdadero obsequio que hace trascender al objeto mismo, según lo entiendo yo.

Hace unos años, al partir hacia otros puertos, María fue a despedirme. Era de noche y hacía frío. Llevaba consigo una pequeña cartera de color rosado. De allí extrajo un obsequio para mí: se trataba de Rayuela, su libro de cabecera; según me dijo alguna vez, su "biblia".

Siempre me llamó la atención su fascinación por Julio Cortázar, por su vida y obra, por su forma de pensar. No era extraño que extrajera fragmentos de determinados pasajes de sus libros para que vivan en algún papel o en otras superficies donde un mensaje siempre pudiera tener su razón de ser y estar al cotidiano alcance de todos. En cualquier parte: en las paredes o en la heladera, en las puertas o ventanas, en el cuerpo que recubre al foco de una lámpara.

Ese libro que me regaló había sido suyo. Con letra verde, en su primera hoja, puede leerse "María de los Ángeles. 2004". Es decir, que ese obsequio tenía una historia importante junto a ella; sus hojas estaban gastadas y también con sendas anotaciones. Daban cuenta de un texto varias veces recorrido.

Expresado lo anterior, me permito compartir algunos subrayados hechos por ella en los primeros capítulos. Quizás, tomados así, descontextualizados, no digan demasiado, pero no es esto lo más importante, sino que, al fin y al cabo, dicen algo que le ha llamado su atención y que en definitiva hablan de ella misma, lo cual, sin lugar a dudas, es significativo.

Capítulo I:

(Marcado entre corchetes): "...Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar a su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuesras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico...(...)...Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos".

Capítulo II:

"...Nunca pude resistir al deseo de llamarla a mi lado, sentirla caer poco a poco sobre mí, desdoblarse otra vez después de haber estado por un momento tan sola y tan enamorada frente a la etenidad de su cuerpo".

"Llegué a aceptar el desorden de la Maga como la concidíón natural de cada instante".


"...Era siempre yo y mi vida, yo con mi vida frente a la vida de los otros".

Capítulo III:

"(...) La confianza que dan las buenas lecturas y la inteligencia, producían también su se lo digo yo".

Todavía recuerdo aquella noche, aguardando en la terminal. Pensaba que un sinónimo del vocablo "regalo" es, curiosamente, "presente". Tener a alguien presente es un regalo, es una manera de trascender. Todo legado está llamado a vivir siempre.

De aquella vez, ya con Rayuela entre mis manos, me quedo con una imagen que siempre estará latente en mí. "Sé feliz", me dijo ella, con una expresión tan locuaz que, desde entonces, no he hecho otra cosa más que aceptar su invitación.

lunes, 28 de abril de 2008

Visitando a María

"Un día me invitaron a caminar por ningún camino...
...y fue el mejor camino de todos"

(María)


Alguna vez soñé Regina. Soñé que la transitaba contemplándola y que a cada paso descubría toda la génesis de una aventura cuyos caminos, en tanto se mostraban a los transeúntes, abandonaban la condición de ser vacíos. Esos caminos, acaso, sean los que hayan formado parte de los senderos más preciados de María.

Regina tiene los aires de un lugar amurallado por la protección de las montañas, y es allí donde el tiempo ya no corre como sí en las grandes urbes. Vale la pena detenerse y alcanzar alguna cima, aunque sea por un rato, porque ese rato será eterno, mucho más si las nubes se ubican, apenas, por encima de nosotros.

Unas flores que llevé todavía resistían a pesar de tantos kilómetros andados; y así lo harían hasta llegar al nicho que las esperaba. Resucitaron en el calor de un hogar que fue la capital, no ya geográfica, sino ideal, de los sueños de una amiga. Esa morada, ahora, es el templo de imágenes latentes y de objetos llamados a ser ritualizados por sus nuevos dueños, que de ahora en más, mantienen intacta la memoria de quien ha vivido cada instante como si realmente fuera el último.

No sentíamos ni frío, ni miedo; mucho menos desamparo. Sólo amor de nuestros anfitriones, emoción profunda, teniendo la trascendente impresión de estar ante un momento inolvidable y significativo para nuestras vidas. Cada paso dado fue un abrazo sin distancia, un alivio que llevó el nombre de reencuentro.

Las anécdotas fueron y vinieron. Construir la historia, de eso se trata. Atando los cabos de un inicio, un desarrollo, pero nunca ingresando a los laberintos del final. Porque hay caminos que jamás terminan, aun ante las circunstancias dominadas por los reveses del destino...

Juntos fuimos hacia el río, lugar desde donde en muchas ocasiones supe que nuestra gran amiga vivía momentos de felicidad. No se cansaba de anunciármelo en sus veranos con connotación de esplendorosos. Y yo miraba...A ella, a mí, al entorno, descubriendo, de pronto, que todos comenzábamos a jugar con las pequeñas piedras arrojándolas al agua, sintiendo, en esos momentos, el extraordinario e inconfundible aroma de la infancia. Los más grandes, eran chicos; y los más chicos, también.

Todo el universo cabía en un suspiro. No podía creerlo. Pero era así. Nunca tan mínimos ante tanta inmensidad, nunca tan frágiles y fuertes - ambas cualidades a la vez - ante tanto mensaje ofrecido por la sabiduría de una naturaleza que se nos revelaba como inabarcable.

Lloramos todos. En la cima y en la base, con la infancia como aliada, esperando una sonrisa y logrando ese gesto de complicidad por parte de quienes todavía, desde sus primeros años, no conocen los misterios de la vida pero que, al mismo tiempo, pueden saber mucho más que sus adultos, generando así un asombro permanente que también supo llamar la atención de nuestra amiga.

La amistad es un lindo tesoro. Debe haber sido por ello que, bajo el sol de mediodía, llevé mis manos hacia el corazón, uniéndolas en una plegaria. Fue cuando la volví a encontrar y hablé con ella, como tantas otras veces antes y como tantas otras veces a partir de entonces. En perfecta comunión le ofrecí el regalo de mi visita eterna y la promesa del regreso.

Una voz me dijo, que allí, en su nuevo hogar, rodeada de montañas y más cercana al cielo, cabía concebir la idea de que nuestra querida amiga María se encontraba en todos lados. Al compartir esa atinada consideración, me siento en condiciones de poder dar fe de todo aquéllo...

sábado, 19 de abril de 2008

Un abrazo sin distancia

Las siguientes líneas fueron enviadas por Ceci, hermana de María, en nombre de ella y de su mamá - quienes están viviendo en Punta Arenas, Chile -, para que sean leídas en el recital que hoy se realiza en Bahía Blanca.


Queridos AMIGOS:

Una vez más les escribo y esta vez quiero resumirles una parte de la vida de mi hermana que tal vez desconozcan o bien la hayan escuchado de sus labios, pero yo se las cuento desde mi punto de vista.

Ella nació un domingo a las 8:45 horas, nos hizo levantar temprano a todos, interrumpió la misa de primera comunión de mi prima Marcia, pero ella ya venía al mundo y no le interesaba entorpecer los planes de nadie.

Era la más chiquitita de los hermanos, 12 años menos que yo y 7 menos que mi hermano. De los primos también, la más chiquitita, el conchito de la familia. Era la regalona de todos y supo ganarse a todo el mundo con su inocencia y dulzura.

Siempre le gustó disfrazarse, se ponía mi ropa justo cuando yo la necesitaba, no se la podía sacar, mi papá decía “dejala es chiquitita”. Y ella hacía lo que quería con todos nosotros, no le costaba nada comprarnos con una sonrisa y hacernos ceder a sus peticiones. Le gustaba pintar y que todos estuviéramos pendientes de sus obras de arte.

Comer papas fritas con coca cola era lo máximo para ella y no faltaba quien le hacía el gusto, ella lo agradecía con mucha humildad.

Cuando nacieron sus sobrinos ella fue la tía consentidora, la que les hizo los gustos que pudo, la que los besuqueaba así como lo hacíamos con ella. Los disfrutó a todos, a los cuatro. Los amó con la ternura que siempre la caracterizó y logró que ellos la quieran a su lado todo el tiempo, tratando de impedir a toda costa las despedidas prolongadas.

Los “hasta pronto” siempre fueron caóticos, despedirse era un calvario. Aunque sabíamos que en cualquier momento nos volveríamos a ver, eran inevitables los lagrimones y esas caras largas, pero bien largas.

Siempre fue muy especial y supo imponer sus ideas y vivir la vida como ella lo estimaba conveniente. Yo me creía un poco su mamá y trataba de darle consejos siempre con la intención de que sea feliz, que logre sus metas y que luche por un futuro que llene sus expectativas.

Sus correos y llamadas telefónicas vulneraban las distancias que nos separaban porque de por medio siempre hubo amor y complicidad, ese cariño profundo e inagotable.

Un día domingo de marzo interrumpió nuevamente mis planes y me despertó para decirme adiós en forma urgente y terrible. Yo pretendía seguir siendo feliz ese día domingo, sabiendo que tenía como pilar una familia maravillosa a la cual amaba. Pero igual que el domingo que nació, no le importó los planes que yo tenía y se fue silenciosamente e hizo una vez más lo que creyó conveniente.

Quiso inmortalizarse en el recuerdo que tengo de tantos momentos compartidos, de risas, penas, distancias cercanas, abrazos cibernéticos, llantos de despedida, miles de emociones difíciles de plasmar en un papel, pero que hoy recobran vida a cada instante.

La nueva cotidianeidad me induce a pensar en otras cosas, la vida continúa, pero aún así su imagen es capaz de introducirse por los lugares más recónditos, e instalarse en mi pensamiento y quedarse allí, como acurrucando mi angustia.

Y aunque nada tenía, nos dejó una herencia que alcanzó para todos los que la amamos, para todos los que están aquí y los que no pudimos estar. Nos dejó la alegría de su recuerdo y nos amontonó a todos como si fuéramos un cerro de amigos que se unen para recordarla, para desearle que siga siendo feliz colgada de una estrella o abrazada de un angelito, tal vez su angelito Lucas al quien amó profundamente y con quien fue feliz hasta el último suspiro.

Querida Maruquita, mi reina querida:

Se que estás aquí compartiendo una mesa un vaso y tu alegría con tus amigos. Se que estás, confundida con las risas, con los chistes y con tu mano enredada en los dedos de Lucas.

Yo también quiero acompañarlos ahora, desde la distancia cercana y abrazarlos a todos haciendo un círculo como si estuviéramos a punto de salir a jugar un partido de futbol.

Escucho la música de una banda con un bajo que extraña a su dueño, con unos músicos que cantan con alegría triste.

Quiero usufructuar de la propiedad de Marita e inmiscuirme en ese círculo de amigos que la amaron. Quiero compartir esta noche con ustedes este momento y aunque no esté diciendo nada nuevo, estamos juntos en esto, aprendiendo a vivir una nueva vida de ausencias.

Sepan que desde la distancia los siento cerca y me he aprovechado de su cariño para sentirme acompañada, porque se que no soy la única que no deja de pensar en lo que hubiera sido si…

Como ya no confío en los “hasta pronto” y además detesto las despedidas, no voy a decir nada más que gracias por estar aquí.

Con el inmenso cariño que mi hermana me dejó de herencia, les envío “un abrazo sin distancia”.

Ceci

viernes, 18 de abril de 2008

Recital por Lucas y María por conciencia y justicia

Este Sabado 19 de Abril de 14 a 20 hs. se realizará un recital en homenaje y para pedir justicia por Lucas Ramoscelli y Maria de los Angeles Mellado, en el playon de la Universidad del Sur.
Comenzaremos una campaña de recolección de firmas para avalar una serie de propuestas de reforma con respecto a la seguridad vial, que seran presentadas ante las autoridades Municipales.
Lamentablemente, ante la inacción de las autoridades, somos los vecinos que, vestidos de dolor, tenemos que organizarnos para proponer medidas que tiendan a revertir la gravisima situación existente en la seguridad vial, que se puede enumerar en los más de 8000 muertos anuales en el pais, y los más de 3000 correspondientes a la Provincia
de Buenos Aires.
Nuestro mejor homenaje es organizarnos y presionar para que no vuelva a suceder.
Ni un muerto más por accidentes evitables.

CONVOCAN: Familiares y allegados a Lucas y Maria.
ADHIEREN: Voluntariado Mariano Moreno - Asociación Argentina de Actores - Cultura en movimiento Bahía Blanca - Departamento de Humanidades - Centro de Estudiantes de Humanidades - Voluntariado Villamiramar - Asamblea por los Derechos Humanos - Coordinadora de Estudiantes Secundarios - Feria Municipal de Artesanos - Alerta Emergencias Medicas.

miércoles, 16 de abril de 2008

abrazo

Hoy hace un mes, un mes desde el otro día. Desde esa madrugada que salimos de “Agarrate Catalina” para cruzar la calle como tantas veces, como siempre.

Un descuido, el ruido de un golpe. Darse vuelta, correr, ver a nuestros amigos en el suelo, llorar y no poder creerlo, no poder más que llorar y dar vueltas en círculos.

Esa noche éramos tantos que el dueño del bar nos pedía que no nos riéramos tan fuerte, Maria fue a hablar con el, porque después de todo casi siempre terminábamos ahí. Tratamos de hacer menos ruido pero no fue posible, éramos muchos y cada tanto algo nos causaba gracia y nos reíamos. Nos fuimos de ahí por que hablábamos demasiado fuerte y nos reíamos a carcajadas.

Salimos para cruzar la calle, nada más. Hasta el playón, a sentarnos a charlar y tomar unos DR. Lemon que conseguimos comprar.

Yo cruce, varios cruzamos, otros venían atrás. No se cuantos éramos, si diez u ocho o doce, no se. Ya alguna gente se había ido, otros habían llegado. No se si Maria se quedo atrás besando a Lucas, pero venían atrás, pensé que habían cruzado detrás mío. Pero tardaron un rato mas, se entretuvieron, se dijeron algo, se agarraron de la mano para cruzar la avenida Allen, como quien va a la universidad, como hacemos y seguimos haciendo casi todos los días. Atrás de ellos venia el hermano de Lucas y su novia y no se quienes mas, adelante habíamos cruzado nosotros (cuatro o cinco) pero les toco a ellos. Hoy hace un mes.

Ayer estaba triste, sabia que se iba a cumplir un mes. Hoy me levante de mejor humor, hicimos un trapo que decía que hace un mes estamos esperando justicia, comimos todos juntos después de la marcha, dormí la siesta y no fui a cursar. Ahora, a la hora de escribir esto, suenan Los Redondos, como cuando ya no sabíamos que música escuchar con Maria y uno de los dos ponía el Luzbelito u Octubre, que joder y listo. Y a veces permanecíamos en silencio y escuchábamos la música, nada más. Porque a veces no teníamos nada que decirnos. Nunca era incomodo el silencio entre los dos, era un ritual, como si charláramos sin decirnos nada.

Ahora escribo apretando la tristeza que me sube por la garganta, escribo por momentos con rabia, frenéticamente, me paro, me siento, me sueno las narices, y me pesa la soledad de saberme mas solo que hace un mes.

Hoy nos falta un hijo, una hija, amigos, hermanos, pedazos grandes de nuestra alegría que se quedaron en los recuerdos. La tristeza no se cura, se vive con ella y uno solamente puede abrazar a las personas queridas con fuerza y acostumbrarse a que a la rutina de todos los días le falte un pedazo.

Yo conocía a Maria y a Lucas. Quería mucho a Maria, había aprendido a disfrutar de la risa de Lucas (tan particular, como de personaje de dibujos animados), de todo lo que sabia de música. Estuve con ellos tantas veces, tantas noches, tantas risas.

Todos hemos llorado tanto, seguimos llorando. Por eso escribo. Porque quiero abrazarlos, a ustedes, a mis amigos, a la gente que conoció a Maria en otros tiempos, a su familia, a todos los que estamos tan tristes desde hace un mes.

Yo no puedo consolar a nadie. Solamente puedo escribir para decir que estoy como ustedes, y estoy con ustedes y eso está bien. Que estemos todos juntos, está bien. Aunque halla la distancia de por medio, las palabras, la pantalla. Maria nos junto acá a todos. Amuchaditos, la tristeza no es la soledad y la vida que nos queda tiene una estrella nuestra para siempre.

Te quiero tanto todavía morochita mía de todo nosotros.

Un abrazo para todos.



juan pablo

Marcha